Reflexión sobre los negocios online

Estaba mirando mi feed de Instagram cuando uno de los posts promocionados llamó mi atención (desde luego cumplió perfectamente su cometido).  Y me hizo pensar en esta reflexión sobre la situación actual de los negocios digitales.

Os lo voy a poner aquí para que veáis la creatividad. Es de un curso/mentorización para tiendas online. 

Tienda física de Prada

El caso es que me detuve a leerlo y el texto del anuncio hablaba, a grandes rasgos, de que ya no basta con subir productos a una plataforma online para que la tienda genere dinero por sí sola

Si bien en este punto hay comprometidas otras disciplinas relacionadas con fases más iniciales y cercanas a la propuesta de valor, que en muchos de los negocios que buscan la transformación digital no están lo suficientemente trabajados, debo decir que si nos centramos en la fase de la comercialización de productos en tiendas digitales lleva toda la razón

Ya no es suficiente con subir productos a un Shopify. Ni Prestashop, ni WooCommerce + Wordrpess, ni nada, por norma general. 

Nos encontramos ante un internet en el que la competencia es feroz, en el que si tienes la suerte de que los clientes te encuentren esto no será un argumento para que compren por sí solo. Un internet en el que no debemos olvidar que las reglas del juego las marcan otros, por muy libre que parezca. 

El caso es que para muchos negocios sí merece la pena dar el paso hacia el terreno digital, pero para muchos otros no. Hay muchos productos cuyos márgenes son limitados, y los costes operacionales de la gestión de la compra digital (que incluyen el mantenimiento de la plataforma, la pasarela de pago, el envío, etc) hacen que no sean apropiados para competir en digital. Todo esto sin contar los costes en publicidad (que incluyen no solo el pago a las redes sociales, sino la creación de las creatividades).

Quien se plantee hoy en día abrir una tienda online debe planteárselo desde la óptica del product management, y validar primero si su propuesta de valor es lo suficientemente buena como para que los clientes prefieran comprar en esa tienda antes que en Amazon, la tienda online de El Corte Inglés o Aliexpress.

El caso es que muchos negocios dan el salto al e-commerce desde una perspectiva del negocio tradicional, pero no debemos olvidar que los negocios digitales no están en una calle en la que los clientes pasen casualmente y vean en el escaparate algo que les llame la atención. 

Están en internet. Son bits. Unos y ceros. 

Son los negocios los que tienen que llegar hasta los clientes utilizando disciplinas como SEO o SEM (con todos los costes que ello conlleva). Oye, suma y sigue. 

No pretendo con esto dar una visión pesimista ni mucho menos, pero sí realista

Porque competir en internet es posible, pero debemos olvidarnos de la utopía del negocio que funciona solo y prácticamente no tiene gastos. Debemos tratar a estos proyectos digitales con ojos de emprendedor, aplicando técnicas que nos permitan evaluar la viabilidad de los negocios digitales y conocer a los clientes y stakeholders que se encuentran también en este paisaje digital.