Un bote de monedas me enseñó: Quien mucho abarca, poco aprieta

Quien me iba a decir que sería a los 7 tiernos años de edad el momento en el que aprendería ese refrán español que tan bien conocemos, pero que tanto cuesta aplicar:

“Quien mucho abarca, poco aprieta”

Era verano en Canarias. Uno de mis tíos vivía cerca de la costa, por lo que lo visitábamos a veces, cuando mamá y papá nos llevaban a la playa a jugar con las olas y la arena. 

Mi tío tenía un bote sobre la nevera lleno hasta la mitad de monedas pequeñas, el típico cambio que te dan en la tiendita al lado de casa cuando vas a comprar el pan. 

Pero aquella visita tuvo una enseñanza especial cuando mi tío cogió el bote de moneditas y me dijo:

– Toma, coge las que quieras, todas las que puedas. 

Pero había algunas reglas. Sólo podía meter la mano una vez, y no podía girar el bote. 

No lo pensé dos veces, con 7 años no podía más que pensar en que si cogía muchas moneditas podría comprarme un sobre de estampas de Pokemon para pegar en mi álbum, o comprarme un paquete de papas para conseguir un tazo. 

Metí la mano por el agujero del bote, que era un poco estrecho, llené el puño tanto como pude, y cuando traté de sacarlo vi como la mayoría de las monedas caían de nuevo al fondo. Si no soltaba moneditas no podría volver a sacar la mano.

Fue en ese momento cuando de los labios de mi tío salió esa enseñanza que me acompaña desde ese día: “Quien mucho abarca, poco aprieta”.

Y no os miento cuando digo que no hubo segundo intento.

21 años después sigo pensando tácticas para sacar el mayor número de moneditas sin inclumplir las normas del bote. Tal vez sea esto lo que me ha llevado hasta el mundo del producto management y emprendimiento como estilo de vida. Una enseñanza sobre la ambición y la capacidad para gestionar grandes volúmentes que sin lugar a dudas me ha acompañado a lo largo de muchas decisiones, y cuyo significado experimenté cuando aún veía dibujos animados antes de ir al cole.